Un sistema automatizado capta magnitudes físicas, adapta y transmite la información al control y, finalmente, ejecuta una acción. El detector capta; el sensor mide una variable; el transductor transforma una magnitud, normalmente en otra eléctrica; el preactuador sirve de interfaz y el actuador modifica el estado de la instalación.
Las señales pueden ser digitales, con dos estados (todo o nada), o analógicas, con valores dentro de un rango. Los detectores se clasifican también en activos o pasivos y, según la magnitud, en manuales, de temperatura, presión, luminosidad, seguridad y variables ambientales.
El termostato conmuta un contacto al alcanzar una temperatura. Los sensores de temperatura incluyen termistores NTC (la resistencia disminuye al subir la temperatura) y PTC (aumenta); RTD, como PT100, cuya resistencia aumenta; termopares, que generan una tensión; y pirómetros, que miden sin contacto.
Los detectores manuales incluyen pulsadores, interruptores y conmutadores; el presostato abre o cierra un circuito según la presión. Los de luminosidad pueden accionar cargas al cruzar una consigna, con retardo para evitar respuestas a cambios pasajeros de luz.
Para puertas y ventanas se emplean detectores magnéticos con reed switch e imán; los de rotura de cristal pueden combinar vibración y sonido. Los volumétricos usan infrarrojos (PIR), microondas o ambas tecnologías: la doble detección reduce falsas alarmas. Los fotoeléctricos detectan cambios en un haz: barrera, emisor y receptor separados; reflectivo, luz reflejada por el objeto; retroreflectivo, luz devuelta por un reflector.
Los detectores de gas pueden ser infrarrojos, ultrasónicos, semiconductores o catalíticos. Los detectores de incendio responden a distintas fases: combustión latente, humo visible, llamas y calor; hay tipos iónicos, ópticos, térmicos y de radiación o llama. También se detectan inundaciones, lluvia y velocidad del viento, esta última con anemómetros de salida digital o analógica.
Los actuadores controlan luces, fluidos, toldos y persianas, motores y avisadores. La iluminación admite encendido y apagado, regulación y escenas; los dimmers dependen del tipo de lámpara y DALI ofrece control digital direccionable mediante un bus de dos hilos. Las electroválvulas gobiernan agua, gas o riego; motores tubulares mueven toldos y persianas, que pueden responder al viento o al sol. Relés, contactores y telerruptores maniobran cargas de potencia; sirenas y avisadores dan señales acústicas o luminosas.