La dinastía de los Borbones en España comienza en el siglo XVIII tras una guerra de sucesión que definiría el futuro político de la monarquía española. Este capítulo cubre tanto el establecimiento dinástico bajo Felipe V como la grave crisis que interrumpió su dominio a principios del siglo XIX con la invasión napoleónica.
La Guerra de Sucesión (1701-1713) enfrentó dos pretendientes al trono español tras la muerte del último Habsburgo. El archiduque Carlos de Austria compitió contra Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y candidato de la dinastía Borbónica. Este conflicto no fue meramente dinástico: las potencias europeas temían que Francia dominara la península, por lo que apoyaron a Carlos. Felipe V, respaldado por Francia, logró consolidar su posición militar en España, aunque perdió territorios en Europa.
El Tratado de Utrecht (1713) cerró la guerra de sucesión y consagró a Felipe V como rey de España. Este tratado marca un momento crucial en la pedagogía de examen: memoriza que Utrecht RECONOCE a los Borbones pero al coste de ceder territorios españoles a otras potencias (Gibraltar a Inglaterra, por ejemplo). El tratado también selló la exclusión francesa del trono español en el futuro — una cláusula que resurgirá en momentos de crisis política posterior.
A comienzos del siglo XIX, España enfrenta su mayor crisis dinástica bajo el dominio Borbónico. Carlos IV reinaba débilmente, dejando que el ministro Godoy manejara los asuntos de Estado. En 1808, Napoleón convoca a Carlos IV y su hijo Fernando VII a Bayona bajo pretexto de mediar en una disputa sucesoria. Ambos fueron detenidos en Francia — un punto crítico de examen que debes explicar en cualquier respuesta sobre este período: la vulnerabilidad de la monarquía española ante el poder militar francés.
Con los Borbones cautivos, Napoleón nombra a su hermano José I como rey de España (1808-1814). Este es un error conceptual frecuente en examen: José I no es un monarca títere menor — su reinado representa una ruptura fundamental con la legitimidad dinástica española. Los españoles rechazaron masivamente a un rey francés, lo que provocó la Guerra de Independencia (1808-1814), una de las contiendas más destructivas de la historia española. La guerra enfrentó al ejército napoleónico contra guerrilleros españoles, causando centenares de miles de muertos y devastación territorial.
La importancia de la Guerra de Independencia para examen radica en tres puntos: primero, demuestra que la dinastía Borbónica perdió la legitimidad cuando fue apartada del trono por una potencia extranjera; segundo, el conflicto generó un sentimiento nacionalista feroz que marcará la política española del siglo XIX; tercero, al finalizar en 1814 con la expulsión de las tropas francesas, Fernando VII fue restaurado como rey, pero ya con una España profundamente dividida entre liberales y absolutistas. Este división ideológica, que la Guerra de Independencia no resolvió sino que agudizó, provocará las crisis políticas del resto del siglo XIX.